Hatunruna

Explora la vida cotidiana de los hatunrunas desde su infancia hasta la edad adulta, incluyendo sus obligaciones con el Estado y ceremonias como el Quicuchicuy.

31/10/2024 · Actualizado: 23/06/2026

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Los hatunrunas, término quechua que significa "gente común" o "gran pueblo", representaron la base demográfica del Imperio incaico, conformando una clase social esencial para el funcionamiento y prosperidad del estado. Estos individuos desempeñaban roles vitales en la agricultura, ganadería, pesca y artesanía, además de prestar servicios militares y laborar las tierras dedicadas al Sol y al Inca.

Este artículo explora la vida cotidiana de los hatunrunas desde su infancia hasta la edad adulta dentro del Imperio incaico. Se examinan aspectos como el trabajo infantil, la educación y las responsabilidades que adquirían conforme crecían, incluyendo sus obligaciones con el Estado al alcanzar la mayoría de edad.

Contenido

La vida de un hatunruna

Desde la niñez, los hatunrunas estaban sujetos a diversas obligaciones menores que iban incrementando con el tiempo. Estos niños y jóvenes ayudaban en labores domésticas y agrícolas bajo la supervisión de sus padres, preparándose así para su futuro papel dentro del sistema incaico. A medida que crecían, los pucllacunas (niños de 5 a 9 años) desempeñaban tareas como desgranar mazorcas y cuidar de niños más pequeños, mientras las niñas de la misma edad se encargaban de cargar agua y recoger leña. Con el paso del tiempo, los hatunrunas adquirían mayores responsabilidades con su comunidad.

En la adolescencia, a partir de los 12 años, los mactacunas (adolescentes) asumían tareas más complejas como cuidar ganado y participar en ejercicios físicos. Las corocunas (mujeres jóvenes), por otro lado, se dedicaban al servicio doméstico, tejer y hilar. A la llegada de su primera menstruación, las muchachas celebraban el Quicuchicuy, un ceremonial que incluía ayuno y lavado ritual seguido de una ceremonia donde los parientes daban regalos y nombres a las jóvenes.

Concluida esta etapa, ambos sexos se veían obligados por la sociedad incaica a contraer matrimonio al alcanzar la mayoría de edad. Este momento era crucial para los hatunrunas, ya que conllevaba no solo la formación de hogares propios sino también el inicio de sus responsabilidades más serias hacia el Estado y su comunidad. A partir de ese instante, hombres y mujeres adultos se veían involucrados en labores agrícolas, artesanales y militares, cumpliendo con las exigencias del Imperio incaico hasta bien entrada la mediana edad.

A medida que avanzaban en la vida adulta, los hatunrunas asumían roles más significativos dentro de su comunidad. Los hombres mayores de 50 años eran exonerados del servicio militar y del cultivo de tierras, pero seguían realizando labores menos exigentes como el acarreo de leña y la corrección de jóvenes infractores. Las mujeres en esta etapa mantenían sus responsabilidades domésticas y artesanales, aunque con menor intensidad que antes.

El sistema incaico garantizaba a los hatunrunas una vida estructurada desde el nacimiento hasta la vejez, asegurando su alimentación, vestimenta y vivienda mediante principios de reciprocidad y redistribución.

Primera infancia

Cuando sentía los dolores del parto, la mujer incaica abandonaba las labores cotidianas y acudía al río cercano para dar a luz en cuclillas. Inmediatamente después del nacimiento, la madre procedía a lavar al recién nacido, cortaba el cordón umbilical con sus propios dientes o utilizando cuchillos de obsidiana, aplicaba un emplasto de hierbas sobre el ombligo para prevenir infecciones y lo arropaba cuidadosamente antes de cargarlo a su espalda. A pesar del reciente parto, la madre retomaba rápidamente sus labores diarias, evidenciando así la fortaleza física y mental que caracterizaba a las mujeres andinas.

En el Imperio incaico, los niños recibían su primer nombre en el mismo día de nacimiento. Este nombre solía ser un reflejo del lugar donde habían nacido o algún rasgo físico distintivo del niño. La educación infantil era rigurosa y comenzaba desde muy temprana edad. Las madres alimentaban a sus hijos directamente sobre el suelo, evitando cargarlos en brazos para fortalecerles la espalda y las piernas. A medida que los niños empezaban a gatear o a caminar, se les introducía en un hoyo que llegaba hasta su pecho, con los brazos fuera, donde jugaban con pequeños juguetes de barro cocido. En otras ocasiones, los niños eran colocados dentro de una bolsa y colgados de una viga del techo para entretenerse mientras se movían.

A los doce meses de vida, cada niño incaico celebraba la ceremonia llamada rutuchicuy, en la que sus familiares cortaban un mechón de cabello del recién nacido y le entregaban regalos. Durante esta ceremonía, el infante recibía su segundo nombre, reemplazando al primero. Esta costumbre es aún practicada por muchas comunidades andinas bajo el nombre de "corta pelo".

Juventud

Los mactacunas, jóvenes varones entre 12 y 18 años, asumían responsabilidades mayores en el ámbito agrario y pastoral. Estos adolescentes participaban activamente en labores como cuidar rebaños de ovejas y llamas, contribuyendo así al mantenimiento del orden económico del imperio incaico. Complementariamente, los jóvenes se preparaban para futuras obligaciones militares mediante ejercicios físicos que fortalecían su capacidad para servir en el ejército.

Mientras tanto, las corocunas, muchachas de la misma edad, desempeñaban roles esenciales dentro del hogar. Estas jóvenes se dedicaban a labores domésticas como tejer, hilar y realizar tareas cotidianas que preparaban su futura vida familiar y laboral. Su formación incluía el aprendizaje de habilidades para la administración de recursos y la realización de trabajos manuales requeridos por el sistema incaico.

Un momento crucial en la vida de las corocunas era la aparición del primer período menstrual, evento que se celebraba con un ceremonial llamado Quicuchicuy. Durante esta ceremonia, las jóvenes permanecían encerradas en sus hogares y guardaban ayuno por tres días. Al finalizar este periodo, sus madres procedían a lavarlas, trenzarles los cabellos y vestirlas con atuendos festivos. Los familiares más cercanos acudían para rendir homenaje y entregar regalos simbólicos que reconocían su paso hacia la adultez femenina.

Concluida esta ceremonia, las corocunas se preparaban para cumplir sus obligaciones con el Estado al alcanzar la mayoría de edad. A los 18 años, estas jóvenes debían contraer matrimonio y formar hogares propios, asumiendo así nuevas responsabilidades dentro del sistema incaico.

Adultez

La etapa adulta comenzó cuando el hombre y la mujer del pueblo contraían matrimonio, fundando sus propias familias. En esta fase, los hatunrunas desempeñaban un papel crucial en las labores agrícolas y pastoriles, así como en el servicio militar. Se les conocía comúnmente como Aucacamayoc hasta que alcanzaban los 50 años de edad.

Durante este período, los hatunrunas no eran propietarios de la tierra que cultivaban, sino sus usufructuarios designados por el Estado incaico. Este sistema aseguraba una distribución equitativa y eficiente del trabajo agrícola y pastoral, permitiendo a los hatunrunas concentrarse en tareas productivas bajo la supervisión directa de funcionarios imperiales.

A medida que avanzaban hacia los 50 años, los hatunrunas participaban activamente en las festividades religiosas y rituales del Imperio incaico. Estos eventos proporcionaban un respiro temporal a sus obligaciones diarias, ofreciendo momentos de alegría colectiva y celebración que fortalecían la identidad cultural y social del imperio.

Cuando los hatunrunas cumplían 50 años, su participación en el servicio militar cesaba y comenzaban una nueva etapa de vida menos exigente.

Vejez

A partir de los 50 años, los hatunrunas eran conocidos como Puricmachos y quedaban exonerados del servicio militar. Estos ancianos mantenían ciertas obligaciones menores que incluían labores agrícolas y domésticas menos exigentes.

Durante este período avanzado de la vida, los hatunrunas mayores de 80 años recibían el nombre de Roctomachos. Estos individuos se dedicaban a realizar tareas más sencillas como fabricar sogas y costales, contribuyendo así al mantenimiento del tejido social con actividades que requerían menos esfuerzo físico.

Los Puricmachos también desempeñaban roles de supervisión y disciplina, corrigiendo y castigando a los jóvenes infractores para mantener el orden en la comunidad. Algunos ancianos se especializaban como quipucamayocs, encargados de interpretar los quipus, complejos sistemas de registro que documentaban eventos importantes y estadísticas del imperio.

En esta etapa avanzada, la sociedad incaica reconocía el valor de los Roctomachos al asignarles responsabilidades que se adaptaban a sus capacidades físicas. Estas labores menores pero esenciales permitían a los ancianos mantener su participación activa en la comunidad, aunque ya no estuvieran sujetos a las obligaciones más rigurosas del servicio militar o el trabajo agrícola intensivo.

Resumen

Los hatunrunas formaron el núcleo principal de la sociedad en el Imperio incaico, constituyendo una clase social obligada al trabajo para sostener la economía del Estado. Desde su infancia hasta su vejez, los hatunrunas estaban sujetos a un sistema riguroso que les asignaba roles y responsabilidades específicos según su edad y género. Este sistema incluía el servicio militar, labores agrícolas y artesanales, así como la obligación de pagar tributos en productos o trabajo personal bajo el sistema mita. Su posición social era definida por la nobleza incaica que les proporcionaba seguridad alimentaria, vestuario y vivienda a cambio de su labor constante.

El legado de los hatunrunas se manifiesta hoy en las estructuras sociales andinas contemporáneas, donde aún persisten ceremonias como el "corta pelo" para celebrar la iniciación infantil y prácticas similares al Servinacuy para determinar matrimonios. Estos rituales reflejan cómo los principios del Imperio incaico continúan influenciando las dinámicas sociales, económicas y culturales de las comunidades andinas hasta el presente.

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Preguntas & Respuestas (FAQ)

¿Qué significa el término quechua 'hatunruna'?
Hatunruna significa 'gente común' o 'gran pueblo' en quechua.
¿Cuáles eran las obligaciones de los hatunrunas durante la adolescencia?
Los mactacunas, adolescentes entre 12 y 18 años, cuidaban rebaños y participaban en ejercicios físicos para prepararse para el servicio militar.
¿Qué celebración realizaban las corocunas al alcanzar la pubertad?
Las corocunas celebraban el Quicuchicuy cuando llegaba su primera menstruación, con ayuno y lavado ritual seguido de una ceremonia festiva.
¿Qué roles asumían los hatunrunas mayores de 50 años?
Los Puricmachos, mayores de 50 años, quedaban exonerados del servicio militar pero mantenían ciertas obligaciones menores como labores agrícolas y domésticas.
¿Cómo se llamaba a los hatunrunas mayores de 80 años?
A partir de los 80 años, los hatunrunas eran conocidos como Roctomachos y realizaban tareas más sencillas como fabricar sogas y costales.

Redacción del artículo

Citar este artículo

Flores, N.H. (2024). Hatunruna. Historia de Perú. https://historiadeperu.com/hatunruna/

Flores, Nancy Huamán. “Hatunruna.” Historia de Perú, 2024, https://historiadeperu.com/hatunruna/

Flores, Nancy Huamán. “Hatunruna.” Historia de Perú. Publicado el 31 de octubre de 2024. https://historiadeperu.com/hatunruna/

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Bibliografía

  • Busto Duthurburu, José Antonio del : Perú Incaico . Colección de obras escogidas de José Antonio del Busto. Lima, Empresa Editora El Comercio S.A., 2011. ISBN 978-612-306-034-3
  • Kauffmann Doig, Federico : Historia y arte del Perú antiguo . Tomo 5. Lima, Ediciones PEISA, 2002. ISBN 9972-40-217-2
  • Valcárcel, Luis E. : Historia del Perú Antiguo , Tomo V. Lima, Editorial Juan Mejía Baca.
  • Vergara, Teresa: «Tahuantinsuyo: el mundo de los incas». Incluida en la Historia del Perú . Lima, Lexus Editores, 2000. ISBN 9972-625-35-4

Licencia y Copyright

Publicado por historiadeperu.com el 31 de octubre de 2024. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.

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Nancy Huamán Flores

Redactora

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