Rebelión de Huánuco
12/03/2024 · Actualizado: 23/06/2026

La Rebelión de Huánuco, que tuvo lugar del 22 de febrero al 21 de marzo de 1812, fue una insurrección contra el régimen colonial español en la intendencia de Tarma. Esta revuelta inicialmente surgió como un movimiento indígena impulsado por las expediciones auxiliadoras rioplatenses al Alto Perú que comenzaron en 1810.
El artículo aborda los eventos desde su inicio hasta su culminación, enfocándose en la participación de criollos y miembros del clero. Se analiza cómo estos actores formaron una Junta de autogobierno en la ciudad de Huánuco, destacando el contexto histórico que rodeó esta rebelión y sus consecuencias para la región.
Antecedentes
La Revolución de Mayo en 1810 desencadenó un movimiento revolucionario que influyó indirectamente en las regiones del virreinato peruano. Este evento generó simpatías y alentó a diversos grupos indígenas, mestizos e incluso algunos criollos a conspirar contra el régimen colonial establecido.
En 1811 y 1813 estallaron revueltas menores en Tacna y Conchucos, respaldadas por comunidades de Cajatambo y Jauja. Sin embargo, estas rebeliones fueron rápidamente sofocadas por las autoridades virreinales bajo el gobierno del virrey Abascal.
Durante este periodo, Lima emprendió una política expansionista que buscaba recuperar territorios perdidos en la sierra peruana, incluyendo regiones como el Alto Perú. Esta estrategia de expansión territorial fue respaldada por nobles y comerciantes limeños con aspiraciones revanchistas.
Influenciados por las luchas independentistas que se desarrollaban en otras partes del virreinato, los grupos locales comenzaron a cuestionar la autoridad colonial. La presencia de peninsulares en puestos claves de administración y comercio exacerbó el descontento popular, especialmente entre indígenas y mestizos que veían cómo estos europeos monopolizaban las mejores tierras y riquezas del virreinato.
Influencias externas
La Revolución de Mayo en 1810 influyó significativamente en las regiones del virreinato peruano, fomentando simpatías revolucionarias y alentando a diversos grupos indígenas, mestizos e incluso algunos criollos a conspirar contra el régimen colonial establecido. Este movimiento se vio potenciado por la llegada de expediciones auxiliadoras del Río de la Plata hacia el Alto Perú, que comenzaron en 1810 y contribuyeron a intensificar las luchas independentistas en varias provincias peruanas.
En Huánuco, los efectos de esta influencia se manifestaron a través de una serie de conspiraciones entre eclesiásticos y criollos. Estos grupos, influidos por la Revolución de Mayo y el fracaso de revueltas anteriores en Tacna, comenzaron a planificar acciones conjuntas para derribar al régimen virreinal. La creciente desconfianza hacia las autoridades coloniales y la percepción del favoritismo hacia los españoles europeos (chapetones) motivó a estos conspiradores a buscar formas de resistencia y autonomía.
La llegada prometida del Ejército Auxiliar del Perú, liderado por Juan José Castelli, fue un factor crucial para que las comunidades indígenas se sintieran animadas a participar en la rebelión. La sierra del sur peruano, rica en recursos y población, era vista como una región estratégica para los movimientos independentistas debido a su potencial económico y militar.
La división entre quienes apoyaban al monarca cautivo y aquellos que veían al régimen virreinal como un mal gobierno injusto creó un clima propicio para la rebelión. En Huánuco, donde los españoles europeos constituían una minoría significativa, la influencia de las conspiraciones entre eclesiásticos y criollos fue decisiva para que los indígenas y mestizos se alzaran en armas el 22 de febrero de 1812.
El alzamiento
El 22 de febrero de 1812, los indígenas de Huánuco, liderados por Juan José Contreras, iniciaron su rebelión contra el régimen colonial. Los insurgentes se concentraron en Panataguas y avanzaron hacia el puente de Huayaupampa, a tres kilómetros de la ciudad. Aunque sus filas sumaban más de 500 hombres, solo cuatro contaban con escopetas, mientras que el resto portaba lanzas. El subdelegado Diego García envió veinte rifleros al mando del alférez Agustín Pérez para enfrentar a los rebeldes, pero estos se retiraron temerosos ante la posibilidad de ser atacados por otras poblaciones indígenas.
Después de tomar el control de Huánuco, los insurgentes procedieron a saquear las tiendas y hogares de los europeos residentes. Los aldeanos se embriagaron con licor y continuaron su vandalismo durante toda la noche del 23 hasta bien entrada la mañana del 24, causando graves daños en el convento de San Francisco y el cabildo local. Archivos importantes fueron incendiados y ganado fue decapitado.
Inmediatamente después del saqueo, los rebeldes convocaron a un cabildo abierto para establecer una junta de gobierno. Nombraron a Domingo Berrospi como subdelegado y general en jefe, mientras Juan José Crespo y Castillo asumió el cargo de teniente general. Sin embargo, Contreras fue arrestado y ejecutado por orden de Berrospi, quien acusaba al líder indígena del saqueo.
La Junta
Se formó una junta rebelde en Huánuco después del levantamiento indígena. Domingo Berrospi asumió el cargo de subdelegado y general en jefe, mientras Juan José Crespo y Castillo fue nombrado teniente general. La convocatoria a cabildo abierto se realizó para justificar la falta de autoridades locales capaces de mantener el orden.
El 26 de febrero, la junta rebelde emitió un pronunciamiento en el que Domingo Berrospi asumía la responsabilidad del saqueo del convento de San Francisco y arrestaba a Juan José Contreras. Este último fue ejecutado antes de poder ser liberado por sus partidarios indígenas. La junta también envió armamento a los europeos refugiados en Cerro de Pasco.
En respuesta, el 2 de marzo, la población nombró nuevamente a Juan José Crespo y Castillo como general en jefe, quien juró venganza por el asesinato de Contreras. Un nuevo ejército indígena fue reclutado para enfrentar al gobierno colonial.
Derrota
El intendente de Tarma, José González de Prada, asumió el mando con órdenes del virrey Abascal para sofocar la rebelión. Con una fuerza bien equipada que incluía 500 soldados armados y cuatro cañones, avanzó hacia Ambo, sometiendo pueblos rebeldes a su paso.
El 18 de marzo se produjo el enfrentamiento decisivo entre las tropas del intendente y los insurgentes. Los insurrectos, divididos en dos columnas, intentaron resistir desde posiciones estratégicas. Sin embargo, la superioridad militar de González de Prada fue evidente desde el primer momento.
A medida que avanzaba la batalla, la disciplina y poderío de fuego del ejército colonial se impusieron sobre los insurgentes desorganizados. Los insurrectos comenzaron a retroceder ante las cargas enemigas y al finalizar la jornada, huyeron en desbandada, abandonando el campo de batalla.
Represión
Tras la derrota en el combate del 18 de marzo, los rebeldes huían desorganizados hacia las montañas. El intendente González de Prada aprovechó para perseguirlos y dispersar a sus filas, capturando a varios cabecillas. Entre los prisioneros se encontraba Juan José Crespo y Castillo, quien fue detenido tres días después de la batalla.
La Real Audiencia de Lima juzgó entonces a los principales líderes del levantamiento. González de Prada remitió una lista con veintitrés nombres para ser procesados por alta traición. Entre ellos se hallaban Crespo y Castillo, Norberto Haro y José Rodríguez, junto con otros cabecillas indígenas y mestizos. La audiencia dictaminó sentencias severas, incluyendo la ejecución de algunos líderes más influyentes.
Las cifras oficiales del número de muertos entre los rebeldes variaron significativamente. Según las estimaciones iniciales, se hablaba de hasta tres mil bajas; sin embargo, posteriormente estas cifras fueron revisadas a la baja por el propio González de Prada, quien redujo la cantidad de fallecidos a quinientos y reconoció treinta prisioneros. Las estimaciones más moderadas señalan que entre doscientos y trescientos rebeldes perdieron la vida en la represión.
La victoria del intendente permitió al gobierno colonial restablecer el orden y reforzar su control sobre la región de Huánuco, desmovilizando a los últimos grupos insurrectos.
Resumen
La Rebelión de Huánuco estalló del 22 de febrero al 21 de marzo de 1812 como una revuelta indígena inicialmente contra la dominación colonial, influenciada por las expediciones auxiliadoras rioplatenses. Inicialmente liderados por el mestizo Juan José Contreras, los indígenas se alzaron en armas y tomaron la ciudad de Huánuco tras un breve enfrentamiento con las autoridades españolas. El saqueo masivo que siguió provocó la formación de una junta de gobierno local, liderada por criollos como Domingo Berrospi, quien posteriormente arrestó y ejecutó a Contreras. A medida que avanzaba el conflicto, se desencadenaron enfrentamientos entre indígenas y europeos en el área circundante, con victorias esporádicas para ambas facciones.
La rebelión tuvo un impacto significativo al debilitar la autoridad colonial en la región. Aunque fue finalmente sofocada por las fuerzas del intendente de Tarma, José González, la insurrección sentó las bases para futuras luchas independentistas en el Perú, demostrando la creciente resistencia indígena y criolla contra el régimen colonial.
Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Cuándo ocurrió la Rebelión de Huánuco?
- La Rebelión de Huánuco tuvo lugar del 22 de febrero al 21 de marzo de 1812.
- ¿Quién fue el líder indígena ejecutado durante la rebelión?
- Juan José Contreras, un mestizo, fue arrestado y ejecutado por Domingo Berrospi.
- ¿Qué papel jugó el Ejército Auxiliar del Perú en la rebelión de Huánuco?
- La llegada prometida del Ejército Auxiliar del Perú, liderado por Juan José Castelli, fue un factor crucial para que las comunidades indígenas se sintieran animadas a participar en la rebelión.
- ¿Quién sofocó finalmente la rebelión de Huánuco?
- El intendente de Tarma, José González de Prada, con una fuerza bien equipada que incluía 500 soldados armados y cuatro cañones.
- ¿Cuántas personas fueron ejecutadas por la Real Audiencia de Lima tras la rebelión?
- La Real Audiencia de Lima juzgó a los principales líderes del levantamiento, entre ellos Juan José Crespo y Castillo, Norberto Haro y José Rodríguez, dictaminando sentencias severas incluyendo ejecuciones.
Redacción del artículo
Citar este artículo
Flores, B.P. (2024). Rebelión de Huánuco. Historia de Perú. https://historiadeperu.com/rebelion-de-huanuco/
Flores, Bryan Poma. “Rebelión de Huánuco.” Historia de Perú, 2024, https://historiadeperu.com/rebelion-de-huanuco/
Flores, Bryan Poma. “Rebelión de Huánuco.” Historia de Perú. Publicado el 12 de marzo de 2024. https://historiadeperu.com/rebelion-de-huanuco/
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}Bibliografía
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Links externos
- HUÁNUCO Y HUAMALÍES ENTRE LOS BORBONES Y LA NACIENTE REPÚBLICA DEL PERÚacademia.edu
- Conspiraciones y Rebeliones por la Independenciahistoriaperuana.pe
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