Batalla de Huarina
08/06/2024 · Actualizado: 23/06/2026

La batalla de Huarina tuvo lugar el 20 de octubre de 1547, cuando las fuerzas rebeldes comandadas por Gonzalo Pizarro se enfrentaron a un ejército leal al virrey Blasco Núñez de Vela, dirigido por Diego Centeno. Esta confrontación tuvo lugar en la llanura de Huarina, cerca del lago Titicaca, y fue una de las más sangrientas durante la rebelión de los encomenderos contra el gobierno español.
El artículo aborda el período comprendido entre 1542 y 1548, con énfasis en los eventos que precedieron a la batalla y su impacto inmediato. Se analizan las acciones de ambos bandos, destacando la estrategia militar y las dinámicas políticas que influyeron en el conflicto.
Antecedentes
En 1542, el emperador Carlos I firmó la real cédula que creaba el Virreinato del Perú. Esta disposición administrativa fue crucial para la organización territorial y política de las colonias españolas en América. Con esta medida se estableció un nuevo marco político que incluía la supresión de las encomiendas hereditarias, lo cual desencadenó una serie de conflictos entre los conquistadores y la corona. El virrey Blasco Núñez de Vela llegó al territorio con instrucciones precisas para aplicar las Leyes Nuevas, que pretendían regularizar y limitar el poder de los encomenderos sobre las poblaciones indígenas.
Blasco Núñez de Vela fue capturado por los rebeldes durante la batalla de Iñaquito. Este hecho marcó un punto de inflexión para la causa gonzalista, ya que permitió a Gonzalo Pizarro asumir una posición aún más fuerte y consolidar su liderazgo sobre las fuerzas insurrectas. La captura del virrey ocurrió el 18 de enero de 1546, cuando sus tropas se enfrentaron directamente con los insurgentes comandados por Pizarro.
Mientras tanto, Diego Centeno, un capitán leal a la corona española, había sido nombrado Capitán General y Justicia Mayor de la villa de La Plata. Centeno reunió una fuerza militar en Arequipa y avanzó hacia Cuzco con el objetivo de derrotar al bando gonzalista. Sin embargo, su intento por tomar Cuzco fracasó debido a la tenaz resistencia del ejército rebelde liderado por Francisco de Carvajal.
En este período, Pizarro comprendió la necesidad de reagrupar sus fuerzas en Charcas para enfrentarse al avance de Centeno. La situación se complicaba con la hostilidad de las poblaciones nativas y la presencia de espías que informaban sobre los movimientos del ejército insurrecto a Paullu Inca, aliado de Centeno.
Movimientos preliminares
Gonzalo Pizarro, ante una creciente deserción entre sus tropas y un ejército que no superaba los 500 hombres en Arequipa, decidió dirigirse hacia Charcas con el objetivo de reorganizarse. Sin embargo, al llegar a esta zona, se encontró con la noticia de que Diego Centeno había movilizado una fuerza cercana a mil soldados y le cerraba el paso en el Desaguadero, preparándose para enfrentarlo militarmente.
Mientras avanzaba hacia el sur, Pizarro experimentó la hostilidad de las poblaciones indígenas, algunas de las cuales actuaban como espías bajo órdenes del Inca Paullu, aliado de Centeno. A medida que se acercaba a Cuzco, donde estaba acantonada la fuerza gonzalista comandada por Francisco del Toro, el 20 de octubre de 1547 ambos ejérczos vieron claramente su enfrentamiento inminente.
Antes de la batalla, Pizarro intentó negociar con Centeno para que le permitiera pasar sin oposición. Sin embargo, Centeno rechazó esta propuesta y en su lugar pidió a Pizarro rendirse, ofreciendo interceder ante La Gasca para lograr un perdón real. Esta respuesta cerró cualquier posibilidad de acuerdo pacífico entre ambos bandos.
Esa noche, los rebeldes decidieron enviar una emboscada dirigida por Juan de Acosta con veinte hombres hacia el campamento de Centeno con la intención de sorprender al jefe enemigo. Sin embargo, justo cuando estaban a punto de alcanzar su objetivo, unos negros dieron aviso del peligro y Acosta tuvo que retirarse rápidamente, disparando sus arcabuces mientras huía.
Los realistas
Diego Centeno comandaba un total de 1225 hombres, estructurados en cuatrocientos sesenta jinetes, quinientos cuarenta piqueros y doscientos arcabuceros. Estas fuerzas estaban bajo el mando directo del propio Centeno, quien se encontraba enfermo de fiebres durante la batalla, siendo transportado por indios en litera para no intervenir activamente en los combates.
Como capitán general designó a Diego López de Zúñiga, mientras que Luis de Ribera asumió el papel de maestre de campo. El sargento mayor fue Cristóbal de Hervás, quien participaba desde una silla de manos transportada por dos negros debido a su condición física. La caballería realista estaba dividida en dos cuerpos: uno dirigido por Pedro de los Ríos, Diego Álvarez de Almendral y Antonio de Ulloa; el otro, liderado por Alonso de Mendoza, Juan de Silveira y Jerónimo de Villegas.
En la formación realista, los piqueros ocuparon posiciones centrales, flanqueados por dos mangas de arcabuceros. A su vez, estos estaban protegidos por ambos escuadrones de caballería para asegurar una defensa sólida y equilibrada frente a las fuerzas rebeldes que se acercaban.
Los rebeldes
Las fuerzas bajo el mando de Gonzalo Pizarro no superaban las 1000 unidades, entre las que destacaba un cuerpo de arcabuceros bien entrenados y dirigidos por Francisco de Carvajal. Este contingente contaba con alrededor del 45% de la tropa total, formando una estructura militar eficiente. Cada arcabucero llevaba dos o tres armas cargadas para mantener un ritmo constante de disparos sin interrupciones por recargas.
A medida que avanzaban hacia el Desaguadero, Carvajal organizó su unidad arcabuquera en dos mangas, cada una compuesta por 200 hombres. Estas unidades estaban diseñadas para proporcionar cobertura de fuego continuo durante la batalla, lo cual resultaría crucial al enfrentarse a las fuerzas realistas. Además del maestre de campo Carvajal, otros capitanes clave como Juan de la Torre Villegas y Francisco de Espinoza supervisaban el despliegue táctico y operativo de los arcabuceros.
Aunque numerológicamente inferior a las fuerzas realistas, la formación del ejército gonzalista contaba con una caballería limitada pero estratégicamente colocada. Comandados por Pizarro, Juan de Acosta y Diego Vásquez de Cepeda, los jinetes ocuparon la derecha de la disposición militar, en retaguardia, listos para apoyar a las tropas de infantería según fuera necesario. Su misión era proteger al flanco derecho del ejército rebelde y prepararse para cualquier maniobra ofensiva que pudiera requerir una respuesta rápida y decisiva.
En la batalla misma, Carvajal desplegó su estrategia con precisión, ordenando a Acosta avanzar con treinta arcabuceros hacia las posiciones de Centeno. Este movimiento provocador logró incitar al enemigo a iniciar el combate antes de que estuvieran completamente preparados, permitiendo a los rebeldes desatar una ráfaga letal de fuego arcabuceño sobre las filas realistas.
La batalla
Carvajal tomó la iniciativa, ordenando a Acosta que se adelantara con treinta arcabuceros para provocar al enemigo; contra ellos salió Negral, también con un pelotón de arcabuceros. Los rebeldes dispararon sobre los todavía distantes realistas y la provocación surtió efecto, pues la infantería de Centeno avanzó, llevando los piqueros las picas caladas.
En el centro del campo de batalla, Carvajal ordenó una segunda rociada de arcabucería, lo que puso fuera de combate a cien realistas, que cayeron muertos o heridos. La infantería realista empezó entonces a dispersarse tras sufrir más de doscientas bajas. Mientras tanto, la caballería rebelde no tuvo igual éxito. Uno de los escuadrones de caballería realista, mandado por Villegas y Mendoza, acometió al escuadrón de Gonzalo Pizarro y lo arrolló, quedando sobre sus monturas apenas doce rebeldes.
Mientras la caballería rebelde sufría una derrota abrumadora, Carvajal logró contener la embestida realista en el flanco izquierdo. Batiéndose con denuedo, los piqueros de Pizarro lograron contener la carga inicial de los jinetes realistas, mientras que los arcabuceros molestaban con su fuego a los jinetes realistas. Viendo imposible romper las líneas rebeldes, la caballería realista intentó rodear y atacar por la retaguardia, pero Carvajal hizo dar media vuelta a sus hombres para enfrentarlos de nuevo con piqueros en primera fila y arcabuceros disparando desde atrás.
Consecuencias
La victoria obtenida por las fuerzas rebeldes bajo el mando de Gonzalo Pizarro en Huarina tuvo un impacto inmediato y significativo sobre la dinámica del conflicto. La derrota sufrida por los realistas, liderados por Diego Centeno, desencadenó una ola de adhesiones a las filas gonzalistas, fortaleciendo así el bando rebelde en un momento crucial. Este triunfo momentáneo permitió que Pizarro consolidara su posición como líder indiscutible entre los encomenderos y ampliara sus tropas con la incorporación de nuevos seguidores.
Mientras tanto, Pedro de la Gasca, quien ya había establecido su autoridad sobre Quito tras el asesinato del virrey Blasco Núñez de Vela, continuó avanzando hacia Cuzco con un ejército cada vez más numeroso y mejor equipado. Este movimiento estratégico evidenciaba la determinación de la corona española para neutralizar la rebelión gonzalista y restaurar el orden en las colonias. La rápida reacción de Pedro de la Gasca demostró su habilidad militar y política, ya que logró reunir a un contingente considerable compuesto por 700 arcabuceros, 500 piqueros y 400 jinetes.
En el contexto inmediatamente posterior a Huarina, la situación parecía favorable para los rebeldes. Sin embargo, esta ventaja fue efímera. La ofensiva decidida de Pedro de la Gasca hacia Cuzco pronto desafió las expectativas generadas por el triunfo en Huarina. Su avance constante y su capacidad para movilizar tropas efectivas pusieron bajo presión a los rebeldes, quienes se vieron obligados a replegarse ante la inminencia de un nuevo enfrentamiento decisivo.
El 9 de abril de 1548, en la pampa de Anta cerca de Cuzco, las fuerzas de Pedro de la Gasca lograron derrotar definitivamente al ejército gonzalista. En este encuentro, conocido como la batalla de Jaquijahuana, el desmoronamiento del bando rebelde fue evidente cuando muchos soldados desertaron a favor de las fuerzas realistas. La captura y ejecución inmediata de Gonzalo Pizarro y su maestre de campo Francisco de Carvajal al amanecer siguiente sentenciaron el fin de la Gran Rebelión de los Encomenderos, poniendo un punto final definitivo a este conflicto que había sacudido las colonias españolas en América.
Resumen
La batalla de Huarina estalló el 20 de octubre de 1547 en la llanura de Huarina, cerca del lago Titicaca, como resultado directo de la rebelión de los encomenderos contra las Leyes Nuevas impuestas por el virrey Blasco Núñez de Vela. Gonzalo Pizarro asumió el liderazgo de esta revuelta y enfrentó al virrey, quien fue ejecutado tras su captura en la batalla de Iñaquito. Mientras tanto, Diego Centeno, fiel a la corona española, se levantó contra Pizarro en Charcas, reuniendo una fuerza para combatir los rebeldes y evitar que tomaran Cuzco. La superioridad numérica de las tropas realistas amenazaba a Pizarro, quien decidió enfrentarse directamente a Centeno con el apoyo decisivo del maestre de campo Francisco de Carvajal.
La batalla resultó en una victoria significativa para los rebeldes gracias al uso eficaz de la arcabucería por parte de Carvajal, lo que infligió graves bajas a las fuerzas realistas. Sin embargo, esta victoria no impidió el fin definitivo de la rebelión un año después en Jaquijahuana, cuando Pizarro fue derrotado y capturado. La batalla de Huarina es recordada como una de las más cruentas de la revuelta de los encomenderos, con más de doscientas bajas realistas causadas por el poderío del arma arcabucera.
Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Cuándo tuvo lugar la batalla de Huarina?
- La batalla de Huarina ocurrió el 20 de octubre de 1547.
- ¿Cuál era el objetivo estratégico del ejército realista liderado por Diego Centeno?
- Diego Centeno reunió una fuerza militar en Arequipa con el objetivo de derrotar al bando gonzalista y evitar que tomaran Cuzco.
- ¿Cuál fue la táctica principal utilizada por Francisco de Carvajal durante la batalla?
- Francisco de Carvajal organizó a sus arcabuceros para proporcionar cobertura de fuego continuo durante la batalla.
- ¿Qué es este tema?
- La batalla de Huarina tuvo lugar el 20 de octubre de 1547, cuando las fuerzas rebeldes comandadas por Gonzalo Pizarro se enfrentaron a un ejército leal al virrey Blasco Núñez de Vela, dirigido por Diego Centeno. Esta confrontación tuvo lugar en la llanura de Huarina, cerca del lago Titicaca, y fue una de las más sangri
- ¿Qué debes saber sobre Antecedentes?
- En 1542, el emperador Carlos I firmó la real cédula que creaba el Virreinato del Perú. Esta disposición administrativa fue crucial para la organización territorial y política de las colonias españolas en América. Con esta medida se estableció un nuevo marco po
Redacción del artículo
Citar este artículo
Flores, C.E. (2024). Batalla de Huarina. Historia de Perú. https://historiadeperu.com/batalla-de-huarina/
Flores, Christian Espinoza. “Batalla de Huarina.” Historia de Perú, 2024, https://historiadeperu.com/batalla-de-huarina/
Flores, Christian Espinoza. “Batalla de Huarina.” Historia de Perú. Publicado el 08 de junio de 2024. https://historiadeperu.com/batalla-de-huarina/
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}Bibliografía
- Del Busto Duthurburu, José Antonio : La pacificación del Perú . Empresa Editora El Comercio S.A., Lima, 2011. ISBN 978-612-306-032-9
- Inca Garcilaso de la Vega : Historia general del Perú . Tomo I. Editorial Universo S.A. Lima, 1972. Versión electrónica: Inca Garcilaso - Historia General del Perú Archivado el 17 de febrero de 2009 en Wayback Machine . , Libro V, caps. XVI al XXII, pp. 461–481.
- Prescott, Guillermo : Historia de la conquista del Perú . Tomo III. Editorial Universo S.A. Lima, 1972.
- Vargas Ugarte, Rubén : Historia General del Perú . Tomo I. El Descubrimiento y la Conquista (1524-1550). Editor: Carlos Milla Batres. Lima, Perú, 1981. ISBN 84-499-4813-4
- Vega, Juan José : Historia general del ejército peruano . Tomo III. El ejército durante la dominación española del Perú. Lima, Comisión Permanente de la Historia del Ejército del Perú, 1981.
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Publicado por historiadeperu.com el 8 de junio de 2024. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.
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